Los intocables

Jueves, 10 Septiembre 2009

Las vacas sagradas y los ídolos de barro

Una de las características que definen una sociedad primitiva en sus valores culturales, es la tendencia a creer que hay integrantes de la misma, que están fuera de la Ley y que eso además, está bien. Estos integrantes “elegidos” están fuera de “el bien y el mal” porque son considerados que representan a la sociedad misma o a una parte y ésta les “retribuye” el favor, otorgándoles la gracia de la impunidad.

Por acción u omisión, por admiración o por temor, casi todos reverencian a estos personajes, porque se les otorgan facultades extraordinarias propias de super hombres. Nadie se atreve a discutirlos y no se les puede criticar, sin caer en peligro. Estos personajes son “las vacas sagradas” o los intocables (nadie se mete con ellos).

Esta característica (irracional al extremo) es propia de una sociedad fundada en mitos, con un gran sentimiento negativo de venganza. Y eso es lo que estos intocables representan: el ansia de reivindicación de seres mediocres que tienen una vida miserable y fracasada. Estos ídolos son endiosados hasta el hartazgo, pues son creados a partir de la frustración de muchos. De ahí, surge la impunidad otorgada.

La sumisión al extremo a estos intocables, a los que se les teme y reverencia y se les permite hacer y decir cualquier cosa, mientras mas transgresora mejor. Mientras mas demuestren estos intocables, violar las leyes, mas se reconforta el espíritu reinvindicativo. Se piensa: ese tipo hace (o dice) lo que yo quisiera hacer, aunque a la larga o a la corta, esto me perjudique a mi.

Son intocables, son temidos, son idolatrados, son locos y son transgresores porque la Ley no se aplica a ellos. En definitiva, son los amos y señores a los cuales un conjunto de seres les termina regalando la propia libertad, la fortuna, el tiempo y hasta la propia vida.

Intocables? No para mi, pues como son hijos del auto-desprecio de otros, despreciables seres son.
Malditos están aquellos los que temen y veneran a estos ídolos, pues son ídolos de barro. Y como muchas veces demuestra la Historia, lo pagarán caro.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


Me importa un pito

Sábado, 29 Agosto 2009

Háganse cargo!

Para “sobrevivir” a la cultura argentina (léase como los valores que imperan aquí), últimamente estoy adoptando una actitud que me está sirviendo y me está aliviando bastante… la frase me importa un pito.

Dado que cada vez se me hace mas incomprensible que millones de seres (supuestamente adultos) se asombren de las consecuencias de las decisiones que ellos mismos adoptan y que lamentablemente además, influyen en mi vida, no me queda otro remedio que decir me importa un pito.

Me importa un pito, porque ya estoy un poco harto de tratar con personas cuyas “convicciones” solo den resultado que se cometan una y otra vez los mismos errores. Es siempre la misma película, con el mismo final y que francamente ya me tiene bastante aburrido. Lo que no me deja de sorprender es la misma propensión que tiene el argentino medio, de echarle la culpa a lo mismo que elije (como si fuera una condena). Y como ya veo que no pueden o no saben o no quieren cambiar… a mi, me importa un pito.

Como yo me considero parte de lo que yo mismo denominé “minoría silenciosa”, siempre me fue difícil adoptar los valores “exitosos” (léase con ironía) que se nutre nuestra “cultura popular”. Aunque alguna que otra vez, traté de entender parte de esta cultura, y de “pactar” (bajo protesto), finalmente y luego de varias oportunidades, sencillamente, me harté. Ahora, hagan lo que hagan, me importa un pito.

- Si los argentinos se sorprenden de los políticos que ellos mismos eligen… a mi, me importa un pito.
- Si no se quiere asumir las consecuencias de las decisiones que se adoptan en la vida… a mi, me importa un pito.
- Si se repite la misma cantinela de siempre (las convicciones) y que siempre da como resultado el mismo fracaso… a mi, me importa un pito.
- Si ante los mismos y evidentes fracasos, no se cambia y se sigue con lo mismo… a mi, me importa un pito.
- Si no les importan que los ignoren, les falten el repeto y les mientan descaradamente y no se reacciona y no se hace nada… a mi, me importa un pito.
- Si se juzga las faltas según quien las hace o se juzga las opiniones según quien las dice… a mi, me importa un pito.
- Si se cree que el mundo está equivocado y que está en contra nuestra… a mi, me importa un pito.
- Si las únicas convicciones por las que “se lucha”, es el dinero (propio)… a mi, me importa un pito.
- Si se hace un culto a la burla, al engaño y a la viveza, y luego se sorprenden que se considere al argentino como mentiroso y soberbio… a mi, me importa un pito.
- Si no se cumplen los contratos o no se pagan las deudas aunque esto de resultado que no se confíe en el país… a mi, me importa un pito.
- Si les gusta o no les importa violar normas, leyes y después se asombran de las consecuencias de vivir en la anomia… a mi, me importa un pito.
- Si muchos dan lecciones de moral y grandes sermones, pero nadie se calla un poco y simplemente, da el ejemplo… a mi, me importa un pito.
- Si se celebra y se aplaude a quien transgrede, mientras se lo haga al otro… a mi, me importa un pito.
- Si se busca al gobierno siempre para el propio beneficio y a costa de los demás… a mi, me importa un pito.
- Si solo se respeta a la justicia cuando beneficia a los propios intereses… a mi, me importa un pito.
- Si el argentino medio inventa toda clase de escusas para evadir la ley… a mi, me importa un pito.
- Si se considera que estos valores (o disvalores) no son el problema y se insiste con los mismos mitos… a mi, me importa un pito.
- Si para colmo, se burlan de los que intentan otro camino, como si no existiera otra realidad que ellos mismos adoptan… a mi, me importa un pito.
- Si en realidad, al argentino le importa un pito las instituciones… entonces, lo que ellos piensen… a mi, me importa un pito.
- Y si para mis conciudadanos (?) no les importa un pito lo que opine yo… que otra actitud debería adoptar, mas que “me importa un pito”?

Finalmente, como dice en el subtitulo, lo único que les pediría es que por lo menos, se hagan cargo de lo que dicen y de lo que hacen. Pero, si siguen sin cambiar, y siguen en la misma mentira de siempre… a mi, me importa un pito.

Resultado de la perinola: mas de lo mismo…


Lo que se dice…

Miércoles, 22 Julio 2009

Dimes y diretes

Lo que AHORA se dice, se dijo mucho antes… pero cuando se lo hizo, no se quería escuchar. Cuando se dijo lo que hoy se dice, se lo ignoraba y se lo descalificaba. Por lo tanto, lo que hoy se dice, no es ninguna novedad. La novedad es que ahora se quiere escuchar.

Cuando se decía lo que hoy se dice, y alguno escuchaba, se lo descalificaba como “agorero”, es decir, aquel que dice cosas que no se quieren oír. El “agorero”, dice lo que no se quiere escuchar, pues en general son malas noticias y malos augurios o por lo menos, son advertencias de las consecuencias de lo que se hace. Y esto suele ser muy ingrato.

Lo que se dice ahora es lo mismo que se decía cuando no se quería escuchar. Y cuando no se quiere escuchar, y se ignoran las advertencias, suena un poco hipócrita asombrarse de los resultados evidentes… la realidad “que aparece” y que se muestra “de repente”. Como que “de repente”?

Cuando se decide escuchar lo que hace rato se decía (y eso es lo que esta pasando ahora), uno se asombra con la actitud de sorpresa que muchos tienen (como si nadie antes, se los habría advertido). Y yo me pregunto, por que ahora se decide escuchar lo que hace mucho se decía y se ignoraba? recién ahora se decide escuchar? y por que se sorprenden de la consecuencia de ignorar las advertencias? como entonces se puede sorprender que se termine con el mismo resultado?

Ahora se escucha lo que antes se ignoraba porque ahora se ven los resultados. Aunque ahora, es tarde. Lo que se debería haber aprendido de la historia (si es cierto que se aprende de los errores) es que lo que comúnmente pasa cuando no se quiere escuchar y se desestiman las advertencias. Y lo que generalmente pasa es que se termina mal.

Se dice y se escucha… y se miente y se ignoran muchas cosas. Pero no se puede ser tan obtuso de ser crédulo tantas veces de las mismas mentiras y de los mismos mentirosos, y a la vez, ser tan cínico e ingrato con los que tratan de advertirnos sobre los mismos engaños. No se puede sorprender que se termine como siempre. No se puede ser tan hipócrita!

Y a que me refiero? como dice el viejo refrán… a buen entendedor, pocas palabras. Aunque claro está, si se quiere entender, porque como dice otro refrán, no hay peor sordo que el que no quiere oír.

En fin, hay alguien que tenga algo que decir? porque como dice el dicho, dígalo ahora o calle para siempre. Aunque yo corrijo, escúchelo ahora porque después será tarde, entonces no se queje que no le dijeron.

He dicho!

Resultado de la perinola: mas de lo mismo…


Nunca mas!

Jueves, 9 Julio 2009

Mi interpretación del mensaje de las urnas

Desde mi punto de vista, el mensaje que surge de la votación del 28 de junio, es muy claro: la gran mayoría del electorado dijo BASTA. El hartazgo generalizado se vio reflejado en un resultado inobjetable (por suerte no se pudo hacer fraude). El resultado fue muy claro y quien no lo lea así, quedará catalogado en la historia argentina, como un necio mas.

En ese marco de pensamiento, es que quiero hacer un pequeño aporte, para clarificar a que es lo que se debe decir basta. Que es lo que se debe identificar como errores y que es lo que se debe cambiar, independiente de quien los haga. Los errores no son exclusivos de algunos (los identificados como los “malos”) y otros no (los “buenos”). Pues mucho me temo que, estos errores recurrentes, vicios (o delitos?), que dieron como resultado el fracaso permanente en el que vivimos, y que casi todos los gobiernos “democráticos” que hemos tenido, han repetido hasta el cansancio, han sido culpa nuestra, los ciudadanos.

Si es cierto la sentencia “se aprende de los errores” (yo creo que no), los argentinos deberíamos ser unos de los pueblos mas sabios (por la cantidad de errores cometidos) del mundo. Cosa que por supuesto, no es cierto.

Si es cierto que se quiere salir del error, por lo pronto, hay que determinar que es lo que se hace mal, y fundamentalmente, no hacerlo mas. Con este fin, me propuse crear unos “mandamientos políticos” (es decir, lo que NO SE DEBE HACER). Estos son, desde mi punto de vista, las cosas que NO deberíamos ni tolerar ni consentir o avalar, es decir no hacer NUNCA MAS:

- Nunca mas dar tanto poder a una sola persona o a una familia (nepotismo)
- Nunca mas poner parientes o amigos en los cargos o como candidatos
- Nunca mas delegar poderes especiales o “superpoderes” (delegación de facultades)
- Nunca mas tanto poder a un solo partido (hegemónico) ni a la inexistencia de contrapeso y control (mayoría automática)
- Nunca mas descalificar al adversario o al que disiente (el imperio del discurso único)
- Nunca mas mentir con las encuestas, ni mentir con las estadísticas oficiales
- Nunca mas la repartija discrecional de favores (dinero público) a empresarios, periodistas, sindicalistas, etc.
- Nunca mas al manejo arbitrario de la “pauta oficial” (propaganda) como medio de disciplinar los medios de prensa (“listas negras” de periodistas, artistas, etc.)
- Nunca mas amenazar a la prensa o tildarla de enemigo
- Nunca mas la concentración abusiva de los recursos en el gobierno central (unitario), es decir, “la caja”
- Nunca mas al cambio de la Corte Suprema (para poner jueces afines)
- Nunca mas al apriete a jueces para fallar lo que el ejecutivo quiere
- Nunca mas inventar causas judiciales a opositores
- Nunca mas “cajonear” causas ligadas al gobierno de turno
- Nunca mas a que las únicas causas judiciales que se investigan sean las de gobiernos pasados
- Nunca mas a la suba constante en los impuestos
- Nunca mas a las devaluaciones ni al dolar alto o bajo (es decir, dejen de joder con la moneda!)
- Nunca mas al robo de las cajas de jubilación para financiar las deudas del gobierno
- Nunca mas robar o confiscar los ahorros o jubilaciones
- Nunca mas utilizar los ahorros jubilatorios (pensiones) para fines electorales
- Nunca mas al uso de fondos públicos para financiar las campañas y actos electorales del gobierno
- Nunca mas a las constantes emisiones de deuda nueva
- Nunca mas al no respeto por los contratos
- Nunca mas al cambio permanente de “las reglas de juego”
- Nunca mas al default, corralito / corralón, pesificación, etc.
- Nunca mas justificar monopolios, sean estatales o privados (amigos del gobierno de turno)
- Nunca mas expropiar o confiscar la propiedad de los ciudadanos o el fruto de su trabajo
- Nunca mas usar a los pobres (imperio del clientelismo y la dádiva)
- Nunca mas anular leyes
- Nunca mas dictar leyes que no se cumplen
- Nunca mas reformar la Constitución Nacional, para algo tan banal como la reelección
- Nunca mas cambiar las reglas o plazos electorales
- Nunca mas las candidaturas “testimoniales” (léase fraudulentas) o a todo tipo de fraude electoral (ej. robar boletas)
- Nunca mas votar a candidatos que no debaten
- Nunca mas al no cumplir los plazos de los cargos electivos
- Nunca mas elegir candidatos “a dedo” (sin pasar por elecciones internas)
- Nunca mas permitir la financiación oscura (ilegal) de los partidos políticos
- Nunca mas a los candidatos que se cambian de distrito o de partido o de cargo por conveniencia
- Nunca mas elegir a los mismos y votar lo mismo que nos dejó en este fracaso
- Nunca mas votar a los líderes mesiánicos o “salvadores de la Patria”
- Nunca mas utilizar o permitir bandas que amedrentan o “escrachan”
- Nunca mas ofender (o permitir ofender) a comunidades religiosas o sus autoridades o templos
- Nunca mas consentir cortar las rutas o caminos o calles que no permiten la libre circulación de personas o bienes
- Nunca mas inventar conflictos con países limítrofes
- Nunca mas vivir aislados del mundo
- Nunca mas mentir con el pasado, ni vivir en el pasado
- Nunca mas gobernar con espíritu vengativo o de revancha
- Nunca mas a la manía de reescribir la historia y despreciar el pasado
- Nunca mas a la estúpida idea de refundar el país
- Nunca mas la confrontación entre argentinos (“al enemigo ni justicia”, “yo o el caos”, etc.)
- Nunca mas gobernar con tanto odio, tanta intolerancia y tanto rencor
- Nunca mas al desprecio por las leyes de la Constitución y la República

Estas son “mis” nunca mas. Son bien concretos, no son generalidades. La mayoría de estas conductas se repiten de gobierno a gobierno, y tal vez, es hora que muchos como yo, digamos basta… que ya nos cansamos de la misma historia de continuos fracasos. Yo, por lo menos grito… nunca mas!

Resultado de la perinola: la idiotez al poder!


Tienen un mambo en la cabeza!

Viernes, 1 Mayo 2009

Como es discutir con un idiota?

Yo entiendo por discusión, a un intercambio de ideas, ‘puntos de vista’, opiniones o valoraciones entre dos o mas personas en las cuales, aún en la disidencia, comparten un mínimo común: que el objeto mismo de la discusión es reconocido como real (es decir, que existe). Tal vez, cada uno tenga una valoración distinta de las cosas, pero no se discute la realidad… “la realidad es real“.

Pero, como es discutir con un idiota? Aquí, lo que está en duda es la realidad misma, pues el idiota no la reconoce como válida. Por lo tanto, la discusión en sí, suena algo inútil. Que sentido tiene discutir sobre algo que no es percibido como real? Eso que está ahí, existe? discutir así es de idiotas o locos.

Por ejemplo, dos simpatizantes van a ver un partido de fútbol. Ambos son simpatizantes de los equipos rivales. Es decir, cada uno “hincha” por su equipo. El partido tiene como resultado, que un equipo gana (anota mas goles que el otro). Que discusión entre los simpatizantes, es de esperar luego del partido? Lo lógico sería que la discusión se centre en las acciones del juego, las arbitrariedades del juez, la “mala o buena suerte”, la injusticia del resultado, etc. Pero, ninguno de los dos discutiría si lo que pasó (es decir el resultado) no pasó… que el resultado es otro. Sería de locos que alguno de los dos, dijera que el resultado fue otro, no?… bueno, discutir con un idiota implica eso, discutir el resultado (o lo real). Si no se ve el resultado, entonces estamos en otro universo: el de la mentira.

Lo he visto muchas veces, que ya me aburre. Los idiotas están tan presos de la mentira (los prejuicios que tienen) que no ven la realidad. Y lo dicen, encima! “yo no creo en los datos“. Lo discuten con tanta vehemencia que asusta. Uno, llega a dudar de si mismo… que dije? que escribí? leyó bien? de donde saca eso? Es como si la locura de discutir con un idiota, implicara que todo es así, que la realidad está torcida.

La realidad, para el idiota no es lo que se muestra. La realidad es lo que se esconde. Todo es conspirativo, el mundo que ven es de las mentiras que (los otros o “el sistema”) nos imponen (parecido a The Matrix?). Todo tiene una explicación maniquea. Están los buenos (ellos) contra los malos. Los resultados están dictados de antemano, “arreglados”. Para el idiota, la realidad es otra.

Y por que digo entonces que son idiotas y no locos? Porque no son locos, tienen un concepto del mundo que se da “de bruces” con la realidad… falsedades, que son fácilmente demostrables. Pero, como ellos se consideran que están siempre en el bando correcto, tienen la razón, son éticos y morales (son los buenos de la película), ellos son los únicos que van a corregir “la (injusta) realidad”… y esa concepción errada les condiciona de antemano juzgar y llegar a la verdad. De ahí se deriva la mentira.

Tienen tanta confusión en sus cabezas, que no pueden razonar claramente. Todo es complicado para ellos. Suelen echarle la culpa a “los otros” y ven enemigos recurrentemente (siempre hay un “enemigo”). Incluso, no creen en las ciencias (odian las matemáticas), por eso detestan la computación. Le tienen miedo al progreso, miedo a la tecnología (las máquinas son nuestros enemigos: The Matrix, Terminator, etc.), el futuro es apocalíptico, etc. Son “supuestamente” descreídos (no creen en lo evidente aunque esté enfrente de sus narices), y a su vez, no pueden abandonar los conceptos falsos de los que están presos.

Cuando uno discute con un idiota, éste casi ni escucha (o no lee si es escrito) pues está interpretando todo (y torcido) en el momento mismo que se le habla. Todo lo relaciona con el pasado, pues no se imagina nada nuevo o diferente …”eso me recuerda a…”, “eso es lo mismo que…”, son frases que repiten continuamente. Como si estuvieran esclavos de una realidad pasada que se repite una y otra vez y que para ellos, solo cambian los personajes. No escuchan, porque en realidad, no les interesa escuchar, pues solo les interesa la réplica, la contestación (eso es lo que entienden por discutir). Es inútil discutir, porque no escuchan!

Discutir con un idiota es exponerse a críticas extrañas, porque ellos catalogan todo según sus parámetros establecidos. Como simplifican la realidad, suelen “poner a muchos en la misma bolsa”… no discriminan. Al discutir con ellos, se lo hace en representación (en la misma bolsa) de algún grupo (que está catalogado previamente). A su vez, cuando éstos critican a otros, suelen destacar los mismos defectos que ellos tienen, como si proyectaran en los demás, sus propias fallas (ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio). No pueden reconocer que se equivocan… no pueden.

Como éstos no relacionan las premisas (falsas) que aplican y las acciones derivadas de éstas, con sus consecuencias (resultados), no pueden aprender nunca, porque no pueden entender que fue lo que salió mal… no pueden. Lo único que consiguen es pues, un fracaso rotundo (porque éste, está basado en la mentira), pero que ellos lo niegan. A lo sumo, dicen “se hizo mal”, pero no cambian ni rectifican. Por eso distorsionan la visión de la realidad, solo ven lo que quieren ver.

En fin, tienen un mambo en la cabeza! Y no me preocuparía por ellos (hasta les tengo lástima) si no fueran porque son los idiotas útiles y funcionales de otros idiotas (pero mas vivos) que les llenan la cabeza, es decir, de los imbéciles que los usan. Y al final, caen (engañados) en la misma trampa (de la mentira) de la que supuestamente huyen.

Discutir con un idiota, es inútil. Es perder el tiempo, pues el resultado de cualquier “discusión” siempre es el mismo: el contrasentido. Y ahora con Internet, las discusiones inútiles se ha multiplicado por mil. Discusiones en foros, chats, blogs están inundadas por opiniones de idiotas (que encima se esconden con el anonimato que les da estar frente al teclado) que hacen “en vano” toda conclusión positiva que se quiera hacer de ellas.

En fin, es inútil… antes de discutir con un idiota, prefiero perder el tiempo de otra manera.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


Hombres de mala voluntad

Lunes, 30 Marzo 2009

La cultura de la mediocridad

Una de las virtudes (o beneficios) que tiene ser una persona madura, es el tener mas perspectiva, mas experiencia, y mucha mas amplitud de criterio para conocer el verdadero (o mas certero) significado de las cosas.

Un concepto que descubrí, con mi experiencia de vida, es que sí existen “hombres de buena voluntad“. Es decir, que esta frase no era solamente retórica, era bien concreta. Pues el concepto de buena o mala voluntad, es un buen punto de partida, para entender como y porque actúan las personas.

Pero claro, esto lo descubrí, por la actitud contraria. He experimentado varias veces la misma actitud en varias personas, que ahora lo entiendo. Muchas personas que conocí, tienen simplemente “mala voluntad”.

Existen hombres de mala voluntad, pues no importa cuanto empeño uno ponga en ayudarlos o enseñarles, o incluso con premios e incentivos mas que evidentes. Hay personas que simplemente no quieren… no quieren progresar, aprender, explorar o crecer. No quieren. Ni siquiera con el incentivo del dinero. Nada sirve. No quieren sobresalir ni dar un paso mas de lo “que corresponde”.

Me fue difícil de aceptar, pero tengo que reconocer que es así. Muchas veces me he sorprendido con las elecciones que hacen éstos, pues es muy evidente que nunca eligen lo que mas les conviene. Pierden oportunidades, no les gustan los desafíos, siempre son presos del “que dirán”, se dejan influir por prejuicios y por miedos que los paraliza. Es que no quieren!

El mundo de la mediocridad y el mundo de los grises existe. Y encima, es por elección!

Pero la mediocridad de ellos no es simplemente pasiva. Por el contrario, es una actitud de vida que quieren imponer a los demás. Como si fuera que sienten tanta rabia por sus vidas, que quieren amargar a las de los otros. Es una actitud mas que despreciable, pues no se contentan con vivir miserablemente… pues, quieren hundirnos a todos los que no somos como ellos.

De ahi deriva el desprecio que tienen para con todo. Empezando por si mismos. Desprecio y rabia por sentirse fracasados e inútiles. Los carcome la envidia, pues no toleran al éxito y son presos del odio, pues no toleran que el mundo progrese y les exponga el fracaso evidente de lo que eligen como forma de vida.

Pero claro, no lo dicen así. Disfrazan todos estos sentimientos inferiores con una filosofía de vida y de valores supuestamente altruistas. Cuando es falso. No desean el bien ajeno. Utilizan la ética y la moral como excusa para acomplejar al otro. Nunca incentivan. Pues lo que quieren es que todos se rebajen a la mima altura que ellos tienen: al fondo del tacho de basura.

Tal vez, la frase para ellos sería: “Mediocridad y envidia a todos los hombres (y mujeres) de mala voluntad

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


Ineficientes hasta el final

Miércoles, 7 Enero 2009

Problema de actitud o “si pasa pasa”

No hay caso… siempre se cae en lo mismo. Los mismos resultados. Es tan repetitivo el proceso, que hasta aburre. Es el dichoso problema de siempre: la ineficiencia. Es un como sin fuera un virus tan difundido, que no se puede combatir.

Es tan así, que yo ya no espero otra cosa… (será un mandamiento?: harás mal tus tareas). Claro, que a veces, la ineficiencia causa gracia. A que me refiero?… algunas empresas (NUESTRAS), son tan ineficientes (hasta para lo mas pequeño e insignificante), que causan risa. Risa por lo absurdo. No saben, ni controlan, ni hasta les importa si se ven perjudicadas a ellas mismas. Pues, no sólo perjudican a sus clientes (casi siempre cautivos) o a terceros, sino a si mismas.

Las tareas que se tienen que hacer, se hacen dos o tres e incluso mas veces. Y porqué? porque estamos en la cultura del “si pasa, pasa“. Es decir, las cosas se hacen “a la que me importa“, si sale bien, bueno y si no, se hacen de nuevo, o como mucho, hasta que salga “mas o menos bien”. Que se pierde dinero y tiempo? y si, pero aquí se considera que el que exige eficiencia, es un autoritario o pretencioso.

Que desperdicio de tiempo y dinero! Sigan así, sigan. Repitan las cosas, repitan los resultados. Total, no importa. Como se tiene (tenemos) mucho tiempo y recursos para dilapidar, se puede dar el lujo de desperdiciarlos. Porque, la alternativa: ser eficientes y resolver los problemas… ESO NO!

Causa gracia verlos. Pues, la ineficiencia se vuelve graciosa, como si se estuviera viendo una película cómica. Hasta que alguien pierde. Es gracioso hasta que alguien muere, o pasa alguna tragedia, o se pierde dinero, o tiempo u oportunidades. Es gracioso, pero en realidad causa pena. Pena por el país que se construye (o destruye), pena por los habitantes (me gustaría decir ciudadanos, pero no puedo), y pena por el país que van a heredar nos niños de ahora.

La ineficiencia, es graciosa (por repetir siempre el mismo error) pero aburre (por lo mismo) y da pena por las consecuencias. En fin, es una lástima…

Ahora yo me pregunto: tanto cuesta cambiar? tanto estamos atrapados en esta rutina?… “si pasa, pasa” pasará algún día? se cambiará la actitud? Porque es solo eso, actitud (no es el dinero ni los recursos). Es la actitud que afrontamos o no los problemas. Nuestra ineficiencia es un problema de actitud.

Yo, mientras tanto me río… o no?

Resultado de la perinola: mas de lo mismo…


Cuestión de piel

Viernes, 26 Diciembre 2008

No pueden con el genio

En muchos post anteriores relaté la extraña costumbre argentina (será solo aquí?) que tienen muchas personas de elegir lo que no les conviene. Nunca entendí eso de “elegir el mal menor”. Lo malo siempre es malo. O acaso se posee un “sexto sentido” que juzga la “calidad de maldad”? (un malómetro?). Hay que elegir lo que uno quiere (sea lo que sea) y aceptar las consecuencias, sin depender de lo que digan los demás.

O se sabe lo que se quiere y se ponen metas y objetivos o se “navega a la deriva” y se acepta lo que venga. Si se adopta el primer método, las elecciones y sus consecuencias dependen de uno. En cambio, en la segunda alternativa, se depende de las decisiones de los otros.

Puede que en el primer caso, se quede uno solo, pero será un éxito o fracaso individual. En cambio en lo segundo, seguro que se entra en el fracaso colectivo mas grande del siglo XX: la Argentina. Pues es muy evidente, que el proceso que se vive hace tiempo, es eso, decadencia. Un fracaso continuo, paulatino y permanente (barranca abajo). Y encima por convicción o a lo sumo, desidia de muchos de sus componentes: los argentinos.

Un ejemplo de estas conductas, surge de las conversaciones que se tienen con algunos de ellos. Especialmente cuando se habla de política. “Yo los voté, pero me decepcionaron. Vivo peor que antes, me engañaron, me mienten todos los días. La inseguridad está peor, pues los delincuentes están cada vez mas violentos. La droga está en todos lados. No hay justicia, hay impunidad. Ya nadie va preso, pues liberan asesinos y hasta violadores. Los impuestos son cada vez mas altos, así también los precios. El salario, no alcanza. Antes me robaron los ahorros, ahora la jubilación. Y ahora, los jóvenes no tienen esperanza y se quieren ir del pais. Siempre lo mismo… Y si, yo los voté. Siempre los voto. Porque en mi casa se los votó siempre. Pero los “otros” son iguales o peores. Todos son lo mismo. A los otros no los puedo ni ver.”

Es que no te das cuenta, que pasa todo esto por tu culpa? Fueron tus decisiones, tus valores, tus “convicciones” las que se pusieron a prueba. Acción y reacción, causa y efecto. Toda decisión, provoca un resultado. Si no se acepta el resultado, entonces la elección era equivocada. No hay escusas.

Se puede permitir fracasar y elegir mal. Pero cuantas veces? No se puede esperar que el resultado sea distinto si se hace o se elige siempre lo mismo. No se puede. Entonces se quiere o no se quiere aceptar lo que se elige? Pues no se puede elegir algo y aborrecer sus resultados. Y así mismo, despreciar la opción contraria (poner a todos en la bolsa) como si fuera todo igual. NO ES TODO LO MISMO. Pues hubo una elección. Si fuera otra la elección, entonces hubieran sido diferentes los resultados.

Despreciar la opción contraria, aunque te beneficie personalmente es la otra cara de esta conducta. Se desprecia lo contrario, aunque se demuestre con hechos evidentes, que se los beneficia. Se desconfía y no se lo cree, como si fuera la demostración mas palpable que lo que se piensa está totalmente equivocado. Alguna vez escuché: “me opongo aunque tenga razón“. No, señor! Aceptar que se está equivocado es el peor acto que se puede hacer. No se puede tolerar! Toda una vida equivocada, elecciones erróneas y verdades que eran falsas, no se puede permitir, ni pensar ni sentir! (léase en modo irónico).

Entonces si esta es la consecuencia de las elecciones, aunque estén equivocadas, el siguiente paso es decir: “Viva la decadencia! El fracaso no se toca! No se puede permitir que los “contrarios” (los enemigos) tengan éxito. Jamás! No se puede permitir el éxito! Que vivan todos en el mismo infierno. Así, si todos fracasamos, entonces todos estamos equivocados. Eso, se puede tolerar. El fracaso de todos es tolerable, el éxito (de los otros) NO“.

Tal vez, se llegue a este “estado” de las cosas y la decadencia se consolide definitivamente. Pero si esto pasa, entonces no se quejen! Pero no me hago muchas ilusiones. Son así, no van a cambiar, pues lo eligieron siempre y son incorregibles… en fin, no pueden con el genio.

Resultado de la perinola: todos sacan… todos pierden


Los prepotentes tienen razón

Sábado, 13 Diciembre 2008

Ser “un mal nacido” (léase HdP) funciona!

Tengo que admitirlo y reconocer que tienen razón. El argentino medio es hijo del rigor. Pero un rigor “a las malas”. Es decir, si se quiere conseguir algo de otro, hay que presionar, amenazar, insultar y tener el peor maltrato posible (si es degradante, mejor), pues es la única manera que te cumplan lo que te prometen. Y mas, si entra en juego la plata (el dinero). La guita (léase dinero) en este pais, es sagrada.

Lo he comprobado! He hecho algunos “experimentos” y en en todos los casos saqué las mismas conclusiones:
Primero, ser amable no sirve. Al contrario, si uno demuestra consideración hacia el otro, éste lo toma como débil y lo desprecia porque no le hace daño. Y segundo, que ser un completo bastardo que amenaza, pelea y discute, recibe toda la atención y consideración (especialmente si uno tiene que pagar) y funciona, pues da resultado. Eso sí, con una excepción, si pagó, sonó. La “negociación a las malas” DEBE HACERSE ANTES (a cara de perro).

Desconfiar debe ser la norma. No hay que olvidarse que estamos rodeados de argentinos (están en todos lados). Y aunque la minoría son los delincuentes “verdaderos”, sucede que la gran mayoría ha adoptado los métodos mafiosos como normales (aprietes, piquetes, etc.). Es decir, que aquí se está “a la defensiva” siempre. Esto es lo que pasa cuando prevalecen los delincuentes. Se tolera y hasta se perdona a los peores y éstos son los que dictan las normas morales.

Si uno brinda un buen trato como por ejemplo, con un saludo, buen tono de voz o cortesía, recibe a cambio indiferencia. “Espere un momento“, es lo que recibe. Nada, ni mu. En el país del “espere un momentito” solo te atienden, si se levanta el tono de voz o se grita, insulta o amenaza. Ahí si, uno recibe lo que quería, que era ni mas ni menos, que lo atiendan (nada mas que eso).

Pero esto no es nada nuevo, “el que no llora, no mama” dice una letra de tango. Y esto es muy gráfico de lo que significa esta conducta: los mansos no consiguen nada, la ley no los ampara y al contrario, si se quiere conseguir algo hay que hacer mucho ruido.

La gente no se dá cuenta y aunque se queja del maltrato de los otros, resulta que al no responder bien al buen trato, avala la norma a la cual se queja. Es decir, si molesta que el otro me maltrate, primero debo reconocer (premiar) al que no lo hace. Se debe empezar por ahí. Después, cuando esta conducta sea la norma, se va a notar la diferencia y el maltrato va a ser vergonzante. Pero no, en este pais, es al revés.

Casi, le obligan a uno a seguir el mismo “método” (no queda otra). Hay que ser un HdP!. Pues se los premian con un trato diferencial. Son los ganadores, los primeros, consiguen las cosas a cualquier costo y encima tienen éxito!
Como no va a tener razón los prepotentes? Si lo aprendieron con la experiencia (pues, esto no es nada nuevo). Aprendieron que con este método se conseguía lo que quería (en la política, en los negocios, etc.). Y no les fue nada mal!

Pero como toda realidad, tiene dos caras. Y la verdad que no se dice, es que esto pasa por la complicidad, por acción u omisión de casi todos. Todos son (somos) parte del mismo problema. Y yo no se cual fue el principio, pero sé a quien le corresponde el final: depende de nosotros. Pero por ahora, y hasta que no decidamos cambiar, los prepotentes tienen razón.

Resultado de la perinola: todos sacan… todos pierden


Talento inútil

Domingo, 30 Noviembre 2008

Talento o excelencia?

Los argentinos valoran el talento. Tal vez hasta le dan demasiada importancia y lo confunden con la habilidad. Muchas veces exageran hasta el punto de calificar de “genialidad” a quien tiene un pequeño talento.

Genio! genio! se escucha. A quien? a un científico que descubrió una vacuna que podría salvar vidas? a alguien que con esfuerzo, estudio y dedicación se destaca y obtiene logros importantes? a alguien que enseña con la verdad? a quien resuelve problemas inteligentemente? no! A quien llamamos genio? a un futbolista o tenista. A alguien que le pega a la pelota. Por que? porque se sobrevalora las emociones.
Los profesionales que resuelven problemas importantes (esos que sí requieren talento) o investigan soluciones no pensadas, eso no son valorados. Porque, que emoción hay en ello?

Si por lo menos se relacionara el talento con la excelencia, estaría un poco mas conforme, pues la búsqueda de la excelencia, por lo menos apunta a un resultado: el óptimo. Pues la excelencia es el resultado de muchas virtudes entre las cuales está el talento, el esfuerzo, la paciencia, la perseverancia y siempre implica que el resultado sea el máximo a alcanzar (el mejor de todos).

Otras sociedades, valoran el “número uno“, el líder o el mejor. Y esto es completamente diferente de “valorar al talentoso”. Un talentoso puede que sea hábil en lo suyo, pero no implica para nada que sea útil para los demás, ni que logre algo importante. Además, el talento solo, ni trasciende ni se destaca por sí mismo y no garantiza resultado alguno, para ello hace falta algo mas.

El talento en esta perspectiva no pasa de un entretenimiento: es divertido, nos emociona, pero no sirve para nada mas. Un talento inútil (o de poca utilidad). Salvo que la vida sea considerada como una colección de emociones (baratas). En este caso nos pareceríamos a esos monitos juguetones que divierten al público con sus monerías. Son graciosos, pero claro quien espera algo de los monos?

Como sociedad (como conjunto) nos cansamos de perder (pero somos talentosos). Con esta idiosincrasia, pasamos de la euforia por la autoconfianza (autosuficiencia) hasta la amargura de la derrota (derrotismo). Seguro que alguien nos quiere perjudicar! decimos, pero siempre hacemos lo mismo! (y esperamos resultados diferentes). Dependemos de la suerte, entonces.

Para progresar (ganar) debemos cambiar esta “forma de pensar y de valorar” que tenemos, si es que queremos salir de “perdedor” (o ganador moral). Claro, la alternativa resulta un poco despiadada (nosotros llamamos a estas sociedades “muy competitivas”), pero si nos importara el resultado y viéramos con amplitud, nos dariamos cuenta que es el mejor camino. Eso sí, implica un esfuerzo. El “talento natural” no nos alcanza, Hace falta agregarle mas virtudes (y quitarle soberbia).

Así entonces, que elegimos valorar mas: el talento o la excelencia?
Cualquier elección implicará una consecuencia… o dicho de otro modo, “de su fruto los conoceréis.”

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!