La tentación del cariño

Miércoles, 4 Marzo 2009

Hace algunos días viví una pequeña experiencia que me hizo reflexionar sobre algunas cosas que ya venía pensando y que quiero volcar aquí, en este post.

La experiencia es muy sencilla… Una vecina paseaba con su pequeño hijo, y el niño al ver a un perro (algo viejo), tuvo el deseo de acercársele para acariciarlo. Tal vez, sentía un poco de ternura, pero también algo de temor, pues siempre se le teme a lo desconocido (y mas, siendo un perro). El perro era manso y además no ladra, pues es muy viejo y casi no ve. Pero en definitiva, le vencía al temor, aunque se le acercaba con cautela.

Esta pequeña experiencia, me hizo preguntarme que cosa era lo que impulsaba a un niño a desear (a pesar del temor) recibir o dar un poco de ternura. Y por que razón este “impulso” le hacía vencer el temor? y continuando con las preguntas, me hice las siguientes:

Por que sentimos (casi todos) ese mismo deseo? Por que tenemos el deseo de dar cariño? Que nos mueve a sentir la necesidad de ayudar o ser necesitados? Por que razón, incluso se siente placer y satisfacción en ofrecer nuestro afecto a lo que no conocemos? En definitiva, por que nos tienta el cariño?

Estas preguntas, me venían desde antes y ahora las pude graficar en un ejemplo concreto. Y no es casual que este ejemplo provenga de la conducta de un simple niño. Pues de un adulto hubiera sido mas difícil de encontrar y, aunque cuesta explicar, esta “conducta” es bastante reprimida por la “gente mayor”. Como se va a mostrar que nos tienta el cariño? Queda mal! Es un débil! (se cree que está mal visto).

Yo tengo una explicación, y es la siguiente: esta fuerza que nos impulsa y lo que muchas veces no queremos reconocer, es el amor interno, si … el amor. Es la fuerza mas poderosa de la vidael impulso vital, lo que nos anima (la alegría del vivir), el deseo de progresar, de crecer, de investigar, de aprender, de enseñar, de descubrir y vencer a lo desconocido, de recuperarnos de los fracasos, de seguir adelante, de vencer a nuestros miedos, de no doblegarnos frente al mal y de perdonar nuestras fallas y la de los otros.

Pues el amor es mucho mas poderoso y lo tenemos todos. Y en un niño es mucho mas evidente. Somos lo que recibimos y somos lo que damos. Pues es lo que nos impulsa, y en realidad es mas fuerte que nosotros. Y a pesar de nuestros temores y fallas, el amor y el cariño es lo que necesitamos, tanto como el agua. Es nuestra tentación mas fuerte… y es lo que trasciende, pues de ello deriva lo que se recuerde de nosotros (el mal no trasciende).

Tal vez, parezca algo ingenuo, pero yo sé que es verdad (y no soy el único). La tentación del cariño es desde mi punto de vista, una buena tentación. Ojalá que no se reprima!

Resultado de la perinola: oia!… una alegría