Se lo merecen

Domingo, 6 Septiembre 2009

Las lecciones de la Historia

Cuando se trata de analizar y entender un poco la razón y los resultados de la Historia (con mayúsculas), o de las historias particulares, es decir, la historia de cada persona, uno se encuentra con la llamativa conclusión de que casi todo lo que pasa es consecuencia de las decisiones que se toman.

Aunque suene de “perogrullo”, es así de contundente: lo que sucede ahora es el resultado de las decisiones que se tomaron en el pasado. Si hubieran sido otras las decisiones, otros serían los resultados de este presente. Este principio (casi obvio) es válido para la Historia (de un grupo de personas, empresa, país, etc.) o para la historia personal de cada individuo (y por supuesto válido para mi también).

Pero así de obvio que es, esto no suele ser aceptado con agrado, pues la explicación que se suele ofrecer es la contraria. A menudo se le achaca al componente suerte (buena o mala), lo accidental, lo esotérico o incluso lo providencial, como la única explicación de lo que pasa. Según esta “explicación”, siempre se busca algún culpable, porque siempre se es víctima de alguien que nos quiere perjudicar. Esto es, si el resultado es negativo, pero si el resultado es favorable, también se “explica” por obra de la suerte, el destino o incluso los dioses. De ahí surgen varios mitos (algunos complementarios): el mito de la víctima, el mito de la conspiración, el mito de la suerte y el mito de la providencia (aca se traduce como Dios es argentino).

La verdad es una cuestión de perspectiva, es decir que cuando mas alejados de los problemas se está, mas uno se da cuenta del error y de lo fácil que era la solución. Esto es una lección que aprendí hace tiempo, pero que con la comparación, me di cuenta que muchos no lo saben.

Cuando se charla con alguien (conocido o no) sobre los problemas que se padecen (particulares o grupales), se puede comprobar que en el medio de los conflictos, muchos de alguna manera se bloquean y no quieren ver mas allá y a pesar de las advertencias, siguen con las causas mismas originarias del problema, que los conduce a un resultado previsible: el fracaso.

Es tan previsible este resultado, como llamativa es la persistencia en el mismo camino. Pareciera que todo fuera una condena y no es así. La gran mayoría de los problemas tienen solución y depende de las decisiones y de la habilidad de solucionarlos. Pero de alguna manera, esto no se puede o no se quiere reconocer.

Lo que a menudo se comprueba es que, los orígenes de los problemas son las soluciones que se aplican a otros problemas. Es decir, en este caso, se aplica la frase es peor el remedio que la solución. Repetir estas “soluciones” que se transforman en mitos (porque están basados en mentiras) y a su vez, aplicar métodos erróneos, que son justificados por los objetivos a cumplir (el fin justifica los medios?) son lo que hacen que no se tenga la perspectiva necesaria ni la humildad de reconocer cuando se toman decisiones equivocadas. Muy pocos son los que se dan cuenta.

Por supuesto que todos nos equivocamos (algunos mas que otros), pero el “problema” no radica en la cantidad de errores (al fin de cuentas, errar es humano), el verdadero problema es la persistencia en el error (tropezar dos veces con la misma piedra, en realidad es de estúpidos). Tampoco niego que algunos problemas no son de fácil solución (algunos son de imposible solución), y que el componente del azar ayuda, pero eso no explica porqué es tan contrastante el éxito del fracaso. La explicación mas racional es la correcta: el éxito o fracaso de algo o alguien, depende de las decisiones que se tomen. Así de sencillo y de contundente… para eso somos libres.

Cómo se explica entonces, que a lo largo de casi toda la Historia, el Hombre siempre luchó por su libertad, si no es para ello… para ser libre de tomar sus propias decisiones? Si se es libre y se toman decisiones libres, entonces no se puede negar que las elecciones y las decisiones tienen siempre consecuencia. No es lo mismo elegir un camino u otro, pues las diferentes opciones no dan el mismo resultado.

Por todo esto, es que ya no disculpo ni perdono mas. Si otros toman decisiones que conducen al error, se desoyen las advertencias, se persiste en los métodos equivocados y no se quiere reconocer que el camino que se transita conduce a un fracaso previsible (como indica las lecciones de la/s historia/s) y luego, encima se lamentan de las consecuencias… si pasa todo esto, entonces ni me molesto en ayudar. Al fin y al cabo, se lo merecen… no?

Resultado de la perinola: todos sacan… todos pierden