Dolor de muelas

Viernes, 13 Noviembre 2009

Así es la vida…

A menudo compruebo que los pequeños hechos insignificantes son los que influyen en mi humor cotidiano. Además compruebo también, que esto es así en general para todo el mundo… no son las cosas rimbombantes las que trazan el camino de la vida, son los pequeños detalles, aparentemente sin importancia. Como por ejemplo, un dolor de muelas.

Por mas que uno crea que mi historia personal está relatada por los hechos mas salientes de mi vida (generalmente las fechas que recuerdo como importantes), lo cierto es que el transcurso cotidiano, está plagado de cosas tan sin importancia pero que me definen mas concretamente… son éstos, los detalles de la vida, los que realmente me interesan. Estos detalles como por ejemplo, un dolor de muelas.

Pequeñas alegrías, tristezas, dolores y anécdotas cotidianas son las que nutren y resumen una historia personal. Por mas que no trasciendan, son las que influyen en el resultado final (que sí se recuerda). Si los resultados son importantes y son lo que trascienden, aparentemente nadie recuerda que en el camino, se transitó por muchos de estos “detallitos” sin importancia, pero que a la larga o en la suma de éstos pequeños momentos (en su mayoría malos), marcan tan profundamente el animo vital, que definen cada historia personal como única.

Al fin de cuentas, y a pesar de que muchos pasan por la misma experiencia de vivir estos pequeños detalles (como por ejemplo, un dolor de muelas), cada uno lo vive en forma diferente, única y irrepetible.

Así es la vida… una sucesión de pequeñas alegrías, muchas molestias y algunos dolores, los cuales incluyen al $@%$#! dolor de muelas.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


Demasiado cariño hace mal

Viernes, 17 Abril 2009

En este post, voy a contradecirme (o corregirme) un poco. Tal vez, hasta llegue a autocriticarme (siempre es difícil criticarse).
A que me refiero? al post que hice hace unas semanas: La tentación del cariño.

Resulta que en este post, describo que hay una tendencia humana en dejarse tentar por el cariño. Y concluí que esta “tentación” no debía ser reprimida… bueno, me equivoqué. A veces, el cariño hace mal.

Por que? Porque el cariño puede significar apegarse a cosas que tarde o temprano nos cuesta separarnos. Nos aferramos a las cosas (materiales, ideales o vivas) que cuando las perdemos, sentimos un dolor muy fuerte. El dolor de una pérdida, en parte, es previsible pero la intensidad varía de acuerdo al cariño adoptado. Mas cariño a veces implica mas dolor.

Uno se da cuenta de esto, cuando llega el tiempo de las pérdidas. El tiempo en que el cariño se transforma en sufrimiento. Y en ese momento, uno se pregunta si valió la pena tanto apego y tanto cariño o amor. No hubiera sido mejor ser mas frío? Dar menos y así sufrir menos la pérdida?

Y no me refiero, a no hacer nada, no querer ni sentir. No, me refiero a que el apego que se siente con el cariño, a veces, nos atrapa y cuando termina, caemos con él. Así entonces, este apego, conduce a la auto-destrucción. Y eso es lo que está mal. Por eso, no hay que vaciarse ni apegarse a nada que nos pueda dañar.

Aquí se aplica “lo bueno si breve, dos veces bueno“. Es decir, hasta lo bueno (el cariño) en una dosis exagerada hace daño. Tal vez, corregiría la conclusión pasada diciendo que no hay que reprimir las cosas buenas que surgen de nosotros (como el cariño), con la única condición de que ésta sea medida.

Porque hasta las buenas cosas tienen un límite. Y el límite es uno mismo

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!