Demasiadas pretensiones por tan poco

Sábado, 5 Julio 2008

Querer calidad por chaucha y palitos…

Querer algo a lo que no se puede alcanzar, da como resultado en frustración. A menudo, esto está asociado a los idealistas y soñadores, que son proclives a toda ruptura con la (cruda) realidad.

Es extraño que una persona “normal” pretenda alcanzar algo casi imposible sin que la tilden de ilusa. Por ejemplo, tener como vocación ser astronauta, o ser una superestrella del rock como Madonna, debería de antemano, ser considerado como algo extremadamente difícil (no imposible).
Generalmente, no existen muchos ilusos en un grupo colectivo social, ya que lo tornaría en un manicomio… es decir, soñadores… pocos, por favor.

Y que pasa cuando un sector social muy numeroso, se vuelve iluso?
Se puede entender que se pretenda calidad y no “pagar” lo que corresponde por ello? no? bueno, esta es la “realidad” de parte de la “clase media” argentina.

Cuando una sociedad pretende cosas (materiales y no materiales como el prestigio) a las que no pueden alcanzar sin que se haga el esfuerzo correspondiente o pagar en dinero que valga, se está en presencia de una “sociedad ilusa“.

Debido a la formación educativa (pasada) de la clase media argentina, muchas personas valoran poseer bienes y servicios como un país desarrollado sin pagar los precios/salarios iguales a los paises desarrollados. Algo así como, “productos del primer mundo, pagando salarios del tercero“. Es muy obvio, que esto es muy ilusorio, no se puede tener la misma calidado se bajan las pretensiones o se baja la calidad. No hay otra alternativa… es lo uno, con lo otro.

Esta “combinación frustrante”, solo se dá en una sociedad en decadencia. Dado que se pretende, mantener el status perdido ilusoriamente sin que se tengan los recursos económicos correspondientes… pretensión de rico, dicho de otra manera.

Y por que pasa esto? por la cultura devaluatoria/inflacionaria recurrente. Se estimula bajar los salarios con cada devaluación cada vez que en el sector social empleador (léase clase dirigente) se percibe que paga mucho y no puede competir con los productos extranjeros (a los que estos aspiran). Se bajan los salarios (servicios), y así se vuelve a la rentabilidad anterior. Pero al pagar menos, se desalienta la calidad del empleo y los productos siguen siendo de inferior calidad.

Y como la sociedad argentina sigue siendo (por ahora) algo culta, se pretende seguir con el estilo de vida progresista. Se pretenden productos extranjeros (ahora mas caros) y servicios de calidad mas baratos. NO SE PUEDE!… ES UNA ILUSIÓN!

Además, no solo sucede esto con la economía, sino que pasa con los valores, conductas y la política. Pretender que el país progrese con la cultura de los mitos, es igual de ilusorio. O se cambian los valores dominantes, se vota totalmente distinto, y se abre a la Libertad o estaremos condenados a la frustración permanente (o hasta que la gente se acostumbre).

En definitiva, no se puede progresar así. El camino del progreso, deriva del compromiso de MUCHOS con pagar lo que vale cada cosa.

Si se pretende Calidad, hay que pagarla.
Si se pretende Libertad, hay que defenderla.
Si se pretende Progreso, hay que abrirse y competir (aunque se pierda alguna vez).
Si se pretende Respeto, hay que darlo uno.
Si se pretende Solidaridad, hay que dar el ejemplo.

Estamos dispuestos a pagar el precio?… empecemos con cada uno.

Resultado de la perinola: mas de lo mismo…


Camioneros si, arquitectos no

Lunes, 7 Enero 2008

La consecuencia de las devaluaciones

En una sociedad moderna (globalizada e informatizada), debería primar (parte superior de la escala de valores) el conocimiento, en vez del trabajo manual (los profesionales universitarios en vez del operario industrial). No son conceptos antagónicos, ya que aún hay muchas actividades manuales en los que no se requiere mucho conocimiento, pero éstas tienden a ser reemplazadas por máquinas o por trabajadores poco rentados.

Por eso, es mucho mas lógico suponer que las sociedades actuales cada vez mas, promueven actividades que generan o son generadas por el uso de la información y la creación de contenidos. Las actividades mas rentadas son las que socialmente tienen mas valoración social, ya sea porque sus funciones son mas importantes (abogado, médico) o porque sus resultados son mas codiciados (un cantante de rock o estrella de cine).

Pero que sucede cuando, aun en estas circunstancias, en este mundo post-moderno, prevalecen los valores contrarios? o cuando la escala está “al reves”?

Cuando lo que gobierna es el poder de la fuerza bruta (léase mafia), lo “políticamente correcto”, es el privilegio de la la ignorancia y el desprecio por el mérito, y cuyo resultado mas palpable es la distorsión de los valores de una sociedad, que pretende progresar.

Nuestros lideres sindicales “encarnan” muy bien esta última realidad. La realidad del uso (y abuso) de la fuerza bruta (bruta en mas de un sentido). Y logran lo que se proponen!

Lo que me refiero es que cuando una sociedad (los individuos en su conjunto) valora en términos de salario mucho mas a un camionero que a un profesional (educado en una universidad y con funciones mas importantes)… está optando por otra escala de valores (opuesta a la primera).

Y cual es origen de esta escala de valores contraria? muy sencillo: la cultura inflacionaria (a).

La inflación, es el síntoma de la no aceptación de la verdad, es el “imperio de la mentira”. Uno de los efectos obvios son los precios, incluidos los salarios (valoración social de un empleo).

En “esta realidad” el que emplea la fuerza, es el que prevalece… asi entonces, ¿que fuerza tiene un ingeniero o publicista? puede imponer algo? como se impone por la fuerza el conocimiento que posee o el fruto de su talento? con huelgas?

Por eso es que quiero desmentir un mito: la inflación perjudica a los asalariados. Mentira!, perjudica a “algunos” (a la mayoría) de los asalariados. A ciertos gremios los beneficia “un poco de inflación” (por lo menos a corto plazo). Estos gremios son los que pueden causar mas daño (cortar rutas, como los camioneros) o provienen de los sectores industriales protegidos (y beneficiados por las devaluaciones).

Pero como la mayoría de los empleos provienen de los servicios (servicio=salario) a menudo, y bien comprobado está, lo que sucede que luego de una devaluación: se ven distorsionados sus valores. No con respecto al valor antes de la devaluación (ej. con respecto al dolar), sino con respecto a los otros empleos.

Así, se empieza con la distorsión de los valores… los empleos que provienen del sector de los servicios (profesionales, comerciantes, artistas, maestros, empleados de oficina, etc.), son los que pierden mas. Y mucho mas a la larga, ya que a ser repetitivo el “ciclo devaluatorio”, cuando logran recuperar el estándar anterior… vuelta a empezar: otra devaluación.

Por último, uno puede elegir lo que sea, pero lo que no puede es eludir las consecuencias de lo que elige…

Es esta escala de valores un buen ejemplo a seguir para una sociedad que quiere progresar? a mi no me quedan dudas… NO.

notas: Este artículo (M’hijo el dotor), escrito por Fernando Iglesias, ejemplifica mucho mas claramente, el contraste entre estas dos escalas de valores.

(a) por supuesto que también influyen (tal vez mas) la falta de competencia (léase monopolios) y la aislación comercial de un país. Y aquí recalco algo: no es la educación el problema, es la falta de valoración social de la educación, que son dos cosas distintas.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


La politica de la cigarra y el colchon

Viernes, 4 Enero 2008

Una de las tendencias que tienen los políticos gobernantes de este país, es la recurrente insistencia en no aprovechar las oportunidades de progreso o cambio, para dilapidarlas en esfuerzos inútiles. No me importaría, a no ser que esto tiene influencia tanto en mi, como en los demas ciudadanos (?) de este país. El resultado es muy comprobable: el ingreso per capita es el mismo ahora, que hace 30 años. Además, desde hace casi 60 años que la Argentina retrocede respecto a otras naciones.

Esta “política” me recuerda a la la fábula de “la cigarra y la hormiga“… En ésta se relataba como, en el verano, la hormiga era la que trabajaba y procuraba juntar todo el material posible (comida y abrigo), mientras la cigarra holgazaneaba y se burlaba del “trabajo arduo” de la hormiga. Claro, el clima en el verano era cálido, mas propicio para “el vivir bien”, no parecía adecuado trabajar bajo el sol. Pero eso, era la apariencia… las hormigas son muy trabajadoras, y lo hacen para sobrevivir, la vagancia no es una opción.

Y que es lo que muestra está fábula? es una simple descripción entre dos conductas posibles? no, porque las consecuencias de las dos conductas tienen una clara diferencia: la hormiga logra sobrevivir en el invierno, con la provisión de abrigo y comida recolectada, en cambio, la cigarra se muere de frío y lamenta el “tiempo perdido” que no ha invertido anteriormente.

Y esta es la conducta recurrente de nuestros gobernantes, a lo largo de varias décadas. Depender del clima (como ahora) y los recursos que la naturaleza provee. Pero cuando cambia la tendencia, no se hace otra cosa que lamentarse de nuestra “mala suerte” (si no es que le echan la culpa a otro).

Otra variante de los mismo es “la política del colchón“, a menudo asociada a las devaluaciones. Es parte de la misma historia, como no se quiere “arriesgar” y aplicar políticas que conduzcan al progreso del país, los políticos adoptan paliativos (o disfrazar la realidad), para evitar los requerimientos del crecimiento (esfuerzo previo). Es mejor “tirar la pelota hacia adelante”, devaluar la moneda (el colchón), no competir con el mundo, aislarse y repartirse la renta (la eterna lucha por la renta)…

Bueno, esto, hasta que se agote el colchón o venga el invierno… y vuelta a empezar (otro colchón).

Y así estamos como país, en el sube y baja (en realidad, estancamiento)… dependiendo de cuan “benigno” sea el clima (y el precio de la soja).

nota: he aprendido, que el desarrollo personal, no depende únicamente del esfuerzo individual, sino que hay factores “intangibles” como el crédito y la reputación, la seguridad, las conductas y escalas de valores comunes, la armonía y el reconocimiento social, que no tienen precio, y constituyen el entorno por donde tendrá que transitar ese desarrollo. Su valor es inmensurable y repercute en las posibilidades de cada individuo que habita cada país.

Esto significa que los gobernantes y la cultura de valores comunes, influyen concretamente en la vida personal de cada uno. Fijan un estándar y un marco en el cual, cada individuo se puede desarrollar. Es mucho mas dificultoso progresar cuando los gobernantes dilapidan las oportunidades de progreso del conjunto… casi seguro que pierden todos (bueno, menos los gobernantes).

Resultado de la perinola: mas de lo mismo…