Demasiado cariño hace mal

Viernes, 17 Abril 2009

En este post, voy a contradecirme (o corregirme) un poco. Tal vez, hasta llegue a autocriticarme (siempre es difícil criticarse).
A que me refiero? al post que hice hace unas semanas: La tentación del cariño.

Resulta que en este post, describo que hay una tendencia humana en dejarse tentar por el cariño. Y concluí que esta “tentación” no debía ser reprimida… bueno, me equivoqué. A veces, el cariño hace mal.

Por que? Porque el cariño puede significar apegarse a cosas que tarde o temprano nos cuesta separarnos. Nos aferramos a las cosas (materiales, ideales o vivas) que cuando las perdemos, sentimos un dolor muy fuerte. El dolor de una pérdida, en parte, es previsible pero la intensidad varía de acuerdo al cariño adoptado. Mas cariño a veces implica mas dolor.

Uno se da cuenta de esto, cuando llega el tiempo de las pérdidas. El tiempo en que el cariño se transforma en sufrimiento. Y en ese momento, uno se pregunta si valió la pena tanto apego y tanto cariño o amor. No hubiera sido mejor ser mas frío? Dar menos y así sufrir menos la pérdida?

Y no me refiero, a no hacer nada, no querer ni sentir. No, me refiero a que el apego que se siente con el cariño, a veces, nos atrapa y cuando termina, caemos con él. Así entonces, este apego, conduce a la auto-destrucción. Y eso es lo que está mal. Por eso, no hay que vaciarse ni apegarse a nada que nos pueda dañar.

Aquí se aplica “lo bueno si breve, dos veces bueno“. Es decir, hasta lo bueno (el cariño) en una dosis exagerada hace daño. Tal vez, corregiría la conclusión pasada diciendo que no hay que reprimir las cosas buenas que surgen de nosotros (como el cariño), con la única condición de que ésta sea medida.

Porque hasta las buenas cosas tienen un límite. Y el límite es uno mismo

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!