Convicciones convenientes
Supongo que casi todos creen que conocen lo que significa la cobardía y supongo también que muchos creen que pueden identificar a un cobarde. Una conducta que supongo también muchos “aprenden” en la infancia (donde el mundo se divide en héroes y villanos, cobardes y valientes, leales y traidores). Supongo también, que muchos creen identificar tantos los gestos como los actos de un cobarde… pero para mí, estas son suposiciones, pues muchos son presa fácil del engaño y de la estafa de los verdaderos cobardes: los que ocultan su cobardía.
No es que no existen héroes y cobardes, es que éstos no se dividen en bandos (como cuando juegan los chicos) claramente identificables. Las apariencias (algo que se aprende en la adultez) tiñen las diferencias y confunden el correcto juicio. Y eso es lo que pretenden los (verdaderos) cobardes: confundir y meter a todos en la misma bolsa.
Asumir el miedo, enfrentarlo al menos, no es la actitud de un cobarde. Lo usual es ocultar los miedos, negar incluso toda debilidad, vivir en un mundo de mitos (es decir de mentiras) y adoptar una serie de valores y “principios” (los cuales ellos llaman convicciones) que los protegen y lo exculpan de toda carga y responsabilidad por los errores cometidos y por su falta de compromiso (con al menos, la verdad).
Pero, como lo hacen?
Muy sencillo… adoptan un escudo protector (del juicio ajeno) al que pomposamente denominan mis convicciones o mis principios… nunca adoptan las palabras mis deberes o mis responsabilidades, pues éstas son las que (cobardemente) se trata de evitar.
Esto lo he percibido varias ocasiones… los que hablan y discuten sobre grandes principios y convicciones son los que casi nunca tienen responsabilidades ni deberes… y en contraste, aquellos que valientemente solucionan problemas (tal vez, problemas mundanos), es decir cumplen con su deber, casi nunca se mandan la parte, ni tratan de ganar debates.
Es que nadie se da cuenta? No es acaso muy evidente? Pues cuales son los principios y convicciones que se defienden con tanta vehemencia? Cuales son estas convicciones? Pues si uno presta un poco de atención notará que.. oh! casualidad!, ese enunciado o “convicción” nunca está en contra del que lo enuncia, nunca plantea un deber ser o un deber hacer para el que lo enuncia… es mas, reclama deberes a los otros (oh, casualidad!).
Y quien tiene estas convicciones? oh casualidad! quien nunca se la jugó por nada ni nadie, siempre huyó, ocultó su temor y renunció a toda responsabilidad por los actos y errores cometidos. Oh casualidad! que parecido que es esto a la cobardía. Ese es el disfraz que adoptan los verdaderos cobardes… mientras mas convicciones alegan defender, mas cobardía es la que ocultan.
Por su fruto lo conoceréis…, dice el evangelio, nunca mas apropiado aplicar que en este caso. Pues mas allá de las palabras y en vez de hablar de convicciones, que supuestamente dividen a los hombres, es mucho mejor hacerlo del ejemplo de vida de cada uno. Ahí si, que es clara y contundente la diferencia que hay entre un valiente o un héroe (que afortunadamente hay muchos) y un cobarde.
Por eso es que yo, no creo en principios, creo en los deberes y en el ejemplo. Mejor que decir el mundo debe ser (es decir, los otros deben ser)…, prefiero decir: yo debo hacer o no debo hacer, hice esto y me equivoqué, lo enmendaré, aprenderé y lo haré mejor y luego tal vez, estaré conforme y podré dar el ejemplo a otros…
Esa es la gran diferencia… que muchos estén confundidos y no la aprecien o no la quieran ver, ya no depende de mi. Pero a mi, no me van a engañar con falsos principios o con grandes convicciones (muy convenientes)… y mucho menos las convicciones de un cobarde.
Resultado de la perinola: mas de lo mismo…