Lo obvio no es tan obvio (o la rebeldía inútil)
Se considera al hombre como un ser racional, el cual toma decisiones con su arma mas poderosa (y la que nos destaca sobre las demás especies): el cerebro (esa maravilla de la naturaleza).
Y lo racional está sujeto a las leyes de la Lógica, lo cual supone procedimientos para analizar los datos, procesarlos, elaborarlos, clasificarlos, antes de tomar una decisión para resolver una situación que plantea un problema.
Desde sobrevivir (alimentarse, protegerse de la intemperie, refugiarse, defenderse, procrear, etc.), hasta mandar un hombre a la luna o diseñar desde una ciudad hasta un microchip, el ser humano emplea esta poderosa herramienta.
A lo largo de la Historia, los hombres aprenden de las lecciones de los que nos preceden, se basan en sus soluciones, las corrigen, hacen nuevos descubrimientos y si pueden las mejoran, creando una nueva técnica (tecnología) o procedimiento para resolver un problema. Así transcurre el progreso humano. Como dice la frase: estamos parados sobre los hombros de gigantes, la cual describe claramente que nuestra meta como individuos (y como parte de una generación) es dar el paso siguiente (mejorando), pues éste es la consecuencia de un largo camino transitado por grandes hombres antes de nosotros.
Siendo conscientes de ello, la primera obviedad consiste en respetar nuestro pasado (no despreciándolo) y mejorando la solución.
La segunda obviedad es que la cuestión es siempre la misma: resolver el problema (sin crear otros)… RESOLVER EL PROBLEMA. Y obviamente, resolver el problema, plantea SOLUCIONES. Es decir, pasos y procedimientos necesarios para arribar a una o varias soluciones POSIBLES (es decir, que se apliquen). Antes de ello, hay que convenir un método para aceptar cual va a ser la valoración de la mejor solución posible.
Y aquí empiezan los problemas… dado que muchas de las “soluciones” que se plantean, son los orígenes mismos de los problemas (aunque suene paradójico, el hombre va creando sus propios problemas), lo obvio resulta no tan obvio, pues se termina discutiendo acerca de las (supuestas) soluciones, en vez de (otra vez, lo obvio)… RESOLVER EL PROBLEMA.
Además, hay que considerar que una posible solución (a un problema), plantea modificar la realidad (obviamente), y muchos no quieren. Es decir, que muchas veces se accede a arribar a una “solución a medias” (o mejor dicho, tirar el problema hacia adelante), antes que soportar las condiciones que se plantean para resolver un problema…y de ahí deviene el conflicto: en las soluciones.
Todo lo anterior, es muy genérico, pero se puede aplicar en cualquier ámbito humano. En una sociedad compleja como la actual (y particularmente la argentina le agregaría traumada y fracasada) estos conflictos humanos son nuestros “problemas”: el debate de las posibles soluciones.
Dícese de una sociedad fracasada, cuando ésta (como conjunto) no aprende de las soluciones que otros aplican, repite las mismas recetas, discute siempre lo mismo, y está pendiente de los traumas del pasado.
Todo esto es muy obvio para mi, desde lo racional del hombre hasta el conflicto humano por el debate de las soluciones a aplicar. Pero hay un error catastrófico (que niega lo anterior) y que me contradice (por lo menos en el análisis que estoy haciendo)… existe otra característica que nos destaca como especie: la negación (o la rebeldía).
La rebeldía en sí (o como yo la llamo, la respuesta del NO), no tiene nada de ilógico, y de hecho es una primera respuesta ante un problema: no aceptarlo y cuestionarse el por que. Además, en un ámbito en el que reina la ilógica, el rebelde es el que plantea una solución lógica y racional, asi que el hecho de “cuestionarse” la realidad no tiene nada de malo. Y de hecho, muchos “genios” (u hombres que se han destacado) han sido muy rebeldes o catalogados como tal.
La rebeldía puede ser muy útil si se la canaliza hacia una solución mejor… pero. Pero, por lo que he visto, esto no es así. La rebeldía mas habitual, es aceptar lo contrario de lo que socialmente se acepta como convencional y darlo vuelta. Y eso no tiene nada útil, ni de racional y simplemente demuestra lo fuerte que es la tendencia a la estupidez en muchos.
Pues no es otra cosa mas que eso: estupidez, disfrazada de rebeldía. Salvo contadísimas excepciones esta rebeldía no aporta nada original y mucho menos soluciones. Es mas, la “no solución” para muchos rebeldes es una meta.
La rebeldía así considerada, es producto de hombres mediocres que no se aceptan como tal y que proponen destrucción en vez de crear. Y eso, yo no lo acepto. No lo acepto, porque se basan en la mentira. Creen en mentiras, viven en la mentira, no se aguantan a si mismos y encima tienen la pretensión de hundir a sus semejantes en su propia confusión. Plantean “soluciones” (muy entre comillas) utópicas (si, creen en utopías) que solamente implican la destrucción de lo que ellos denominan: un mundo injusto.
Ante estos estúpidos disfrazados de rebeldes, digo: conmigo no podrán! Pues yo soy un verdadero rebelde, un rebelde que quiere escapar de la estupidez y la mediocridad, pues ésta conduce invariablemente a la maldad y a la destrucción (es decir, a un mundo peor).
Y les advierto, no ganarán ni ganaron NUNCA nada… por suerte, esta es la lección de la Historia… obviamente.
Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!