Los intocables

Las vacas sagradas y los ídolos de barro

Una de las características que definen una sociedad primitiva en sus valores culturales, es la tendencia a creer que hay integrantes de la misma, que están fuera de la Ley y que eso además, está bien. Estos integrantes “elegidos” están fuera de “el bien y el mal” porque son considerados que representan a la sociedad misma o a una parte y ésta les “retribuye” el favor, otorgándoles la gracia de la impunidad.

Por acción u omisión, por admiración o por temor, casi todos reverencian a estos personajes, porque se les otorgan facultades extraordinarias propias de super hombres. Nadie se atreve a discutirlos y no se les puede criticar, sin caer en peligro. Estos personajes son “las vacas sagradas” o los intocables (nadie se mete con ellos).

Esta característica (irracional al extremo) es propia de una sociedad fundada en mitos, con un gran sentimiento negativo de venganza. Y eso es lo que estos intocables representan: el ansia de reivindicación de seres mediocres que tienen una vida miserable y fracasada. Estos ídolos son endiosados hasta el hartazgo, pues son creados a partir de la frustración de muchos. De ahí, surge la impunidad otorgada.

La sumisión al extremo a estos intocables, a los que se les teme y reverencia y se les permite hacer y decir cualquier cosa, mientras mas transgresora mejor. Mientras mas demuestren estos intocables, violar las leyes, mas se reconforta el espíritu reinvindicativo. Se piensa: ese tipo hace (o dice) lo que yo quisiera hacer, aunque a la larga o a la corta, esto me perjudique a mi.

Son intocables, son temidos, son idolatrados, son locos y son transgresores porque la Ley no se aplica a ellos. En definitiva, son los amos y señores a los cuales un conjunto de seres les termina regalando la propia libertad, la fortuna, el tiempo y hasta la propia vida.

Intocables? No para mi, pues como son hijos del auto-desprecio de otros, despreciables seres son.
Malditos están aquellos los que temen y veneran a estos ídolos, pues son ídolos de barro. Y como muchas veces demuestra la Historia, lo pagarán caro.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!