Nuevo orden político?
En una de las reflexiones posteriores a las elecciones ocurridas el domingo pasado, me percaté de una novedad, que tal vez sea positiva. Estas elecciones mostraron que el voto se ha dividido casi en tres tercios. Por lo tanto, es posible que se este asomando un nuevo “orden” que va a organizar en 3 corrientes o partidos políticos principales, la política argentina?
Mas allá de que esta circunstancia se consolide o solo sea transitoria, me puse a pensar que este orden, es el que Argentina necesita. Tres partidos políticos, no dos. No al bipartidismo.
El bipartidismo en Argentina siempre fue antagónico, hueco y casi inútil porque en cada partido tradicional, siempre hubo tantas luchas internas como caudillos. Además, los principios de los mismos, se adaptaron en cada ocasión a los del líder del momento. Este bipartidismo le hizo mucho daño al país. No digo que el bipartidismo sea una mala idea, solo digo que según mi opinión, fracasó en Argentina.
Con un marcado antagonismo (conservadores contra radicales, peronistas contra radicales), las votaciones siempre fueron al “todo o nada”. Las luchas políticas, dieron lugar a tantas disputas falsas que engañaron al electorado, que nunca se supo que era lo que se votaba en cada ocasión. Si se hiciera un recuento, muchos recordarían a quienes no votaron o contra quién se votó. Casi nunca se fomentaba, por el contrario, que era lo que proponía cada partido. Y esto porque el sistema mismo, se había reducido a una disputa entre dos partidos que no representaban todo el espectro del electorado. Así se provocaba que una importante franja de la población, se viera FORZADA a optar entre uno de ellos (el mal menor).
Además de estas deformaciones iniciales, el bipartidismo dio como resultado que se formaran mayorías ficticias (mas del 50%) forzadas y circunstanciales, en las cuales se metía en la misma bolsa, a muchas tendencias o intenciones del voto. La tentación hegemónica, producto de estas mayorías ficticias, solo provocaron que el gobernante de turno “se la creyera”. La pretensión de gobernar con consenso se vio opacada por la fácil tentación de la otra alternativa: la confrontación con “el enemigo”.
Así es como la tentación antagónica, siempre es recurrente, pues la confrontación permanente de “los buenos contra los malos”, ya forma parte de la misma “cultura popular”. El antagonismo crónico siempre plantea la misma fórmula: “los buenos contra malos”… Ellos o nosotros, nosotros o el caos, nosotros o el pasado, patria o anti-patria, patria o colonia, liberación o dependencia, modelo o anti-modelo, y muchas mas falsas consignas, son consecuencia a mi modo de ver, de este bipartidismo antagónico que organizó (hasta ahora) la política en este país.
Y si se prueba con 3 grandes partidos? Que pasaría? Solo puedo especular. Pero a priori, aunque suene demasiado hipotético, por lo menos, me animo a inferir lo siguiente:
- Sería muy difícil que un partido logre mas del 50% de los votos, con lo cual, el consenso o la búsqueda de alianzas sería casi obligado.
- Los lideres, productos de consensos o alianzas programáticas serían menos propensos a verse tentados a provocar divisiones en el país.
- Los votantes, tendrían mas alternativas de que su voto sea mas representativo. Los diferentes pensamientos que existen en la sociedad, estarían mas fielmente representados y a su vez, mas repartidos. La síntesis entre dos corrientes mayoritarias que se excluyen, no se ajusta a una sociedad heterogénea como la nuestra.
- Cada partido (de los tres), tendría muchas mas posibilidades de llegar a gobernar, que si fuera parte de una “interna” en un partido parte del sistema bipartidario. Pero a la vez, éste seguramente deberá saber consensuar su discurso entre los otros dos partidos adversarios.
A su vez, ya existen varios antecedentes de este sistema tri-partidario, que emergió en forma muy interesante en las elecciones precedentes. Casi con excepción de las elecciones del 83, el bipartidismo en Argentina siempre fue bastante acotado (70 a 80%) y en las últimas elecciones, prácticamente ni existía.
El tri-partidismo, a mi me parecería un sistema mucho mejor que el anterior. Ya que NUNCA me vi representado por ninguno de los dos partidos tradicionales de Argentina y nunca entré en la trampa de votar “al mal menor” (eso hizo que perdiera casi siempre).
Por lo tanto, sería bueno que todos nos acostumbremos a ganar y perder elecciones y no descartar opiniones o sectores del país (casi todos son minoritarios), pues en su conjunto, todos formamos parte de lo que se denomina, “pueblo”. Pero claro, también se debería cambiar parte de la cultura política, y esto nos compete a todos los ciudadanos.
Habrá emergido un nuevo orden político? o son solo ilusiones mías?
Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!