Solo se aprende de los aciertos

Lunes, 27 Abril 2009

Errar es humano, pero acertar es mejor

La “filosofía popular” está formada por el producto de la experiencia acumulada de las vivencias de muchos de los que nos preceden en la vida. Generalmente, las frases que representan o resumen estas experiencias, son muy útiles y sabias… pues, como dicta una frase conocida “el diablo sabe mas por viejo que por diablo“.

Pero a veces no estoy de acuerdo con estas frases (o sentencias) pues, compruebo que son falsas o confusas y contradictorias. Tal es el caso de la repetida frase “solo se aprende de los errores“. Nunca comprobé que fuera cierta. Es mas, comprobé (en muchos casos) lo contrario: el error induce al error, y por el contrario solo se aprende cuando se sale del error o cuando se acierta. Es mucho mas lógico esta conclusión, y además es cierta.

De donde sale que se aprende errando? Todo lo contrario! Es ridículo, pues contradice todo el proceso de aprendizaje humano. O acaso para aprender que no se debe poner los dedos en el enchufe, hay que comprobarlo? Si se lo hace, entonces se aprende? Hay que pasar una y otra vez por la misma experiencia, todos (cada uno) para aprender de los errores? Absurdo es esta manera de pensar!
Esta frase solo me parece una escusa.

Todo lo contrario. Errar, es decir fracasar, en muchos casos (la mayoría) genera frustración y resentimiento. Y luego, en casi todas las circunstancias, se desarrollan conductas agresivas, sentimientos negativos de envidia y de reproche. De ahí, se pasa a culpar a alguien (el chivo expiatorio) o a inventar enemigos. Pero reconocer que uno se equivoca, cuantas veces pasa? Reconocer el error, en muy contadas ocasiones lo vi. Como puede ser, entonces, que se pueda aprender de los errores?

Si fuera cierto esta frase, no se vería repetir una y otra vez los mismos errores. Acaso no es muy abundante la experiencia que pruebe lo contrario? Los errores no nos enseñan nada. Es mas, se aprende de los errores cometidos únicamente cuando acertamos. Ahí si, se ve con mas claridad por que razón estábamos equivocados… con el acierto, vemos los errores mucho mas claramente. Nunca antes, nunca con el error.

Solo con el acierto, aprendemos. Solo con el acierto, progresamos. Y solo con el acierto, nos sentimos bien con nosotros mismos. En el acierto uno encuentra satisfacción.

Cuando aprendemos, aprendemos de los aciertos propios y ajenos. Y de ser posible, de los errores ajenos (visto de afuera, no hace falta repetir la experiencia, no?). Pero siempre en comparación con los que aciertan. El error, se hace evidente con el acierto.

Pero mucho me temo, que los errores humanos, generalmente provienen de una mentira (o prejuicio, preconcepto o premisa falsa). Con el acierto y la verdad, aflora el fracaso de la mentira. Y esto no es grato comprobar, para los que una y otra vez, fracasan. Es que muchos no pueden abandonar la mentira. Pues, es muy improbable que un hombre reconozca que estuvo mucho tiempo equivocado. Antes, es mejor echarle la culpa a otro. Aprender del error, entonces suena a traición. No se puede tolerar.

No suena esto conocido? Acaso nuestra historia como país, no nos demuestra que seguimos errando (una y otra vez) y que nos cuesta aprender porque no queremos desprendernos de las mentiras que nos inculcaron desde chicos y que repetimos constantemente? Acaso nuestra experiencia de constantes errores no es contundente?

Así pues, se quiere salir del error? entonces hay que desprenderse de la mentira. La mentira conduce inevitablemente al error. Error y mentira están ligadas.

Lo cierto es que la historia humana y el procedimiento científico muestra una y otra vez, que aprendemos cuando salimos del error (con el acierto). Así aprendemos.
Es hora que cambiemos la frase por “solo se aprende de los aciertos“.

Resultado de la perinola: todos sacan… todos pierden


Demasiado cariño hace mal

Viernes, 17 Abril 2009

En este post, voy a contradecirme (o corregirme) un poco. Tal vez, hasta llegue a autocriticarme (siempre es difícil criticarse).
A que me refiero? al post que hice hace unas semanas: La tentación del cariño.

Resulta que en este post, describo que hay una tendencia humana en dejarse tentar por el cariño. Y concluí que esta “tentación” no debía ser reprimida… bueno, me equivoqué. A veces, el cariño hace mal.

Por que? Porque el cariño puede significar apegarse a cosas que tarde o temprano nos cuesta separarnos. Nos aferramos a las cosas (materiales, ideales o vivas) que cuando las perdemos, sentimos un dolor muy fuerte. El dolor de una pérdida, en parte, es previsible pero la intensidad varía de acuerdo al cariño adoptado. Mas cariño a veces implica mas dolor.

Uno se da cuenta de esto, cuando llega el tiempo de las pérdidas. El tiempo en que el cariño se transforma en sufrimiento. Y en ese momento, uno se pregunta si valió la pena tanto apego y tanto cariño o amor. No hubiera sido mejor ser mas frío? Dar menos y así sufrir menos la pérdida?

Y no me refiero, a no hacer nada, no querer ni sentir. No, me refiero a que el apego que se siente con el cariño, a veces, nos atrapa y cuando termina, caemos con él. Así entonces, este apego, conduce a la auto-destrucción. Y eso es lo que está mal. Por eso, no hay que vaciarse ni apegarse a nada que nos pueda dañar.

Aquí se aplica “lo bueno si breve, dos veces bueno“. Es decir, hasta lo bueno (el cariño) en una dosis exagerada hace daño. Tal vez, corregiría la conclusión pasada diciendo que no hay que reprimir las cosas buenas que surgen de nosotros (como el cariño), con la única condición de que ésta sea medida.

Porque hasta las buenas cosas tienen un límite. Y el límite es uno mismo

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!


Adios, Coqui

Martes, 7 Abril 2009

Tener una mascota (en este caso un perro) ha sido toda una experiencia nueva para mi. Experiencia que me dejó cosas buenas y malas. Es toda una responsabilidad la que se asume, porque no es fácil, tener el cuidado de una criatura: comida, paseos, limpieza, remedios, etc. Hay que estar dispuesto a perder tiempo y recursos. Y también es difícil al final, cuando se los ve sufrir (y nos hace sufrir) y cuando se los pierde.

Recuerdo que hace algunos años, una compañera de facultad me preguntó si creía que los perros tenían alma. Y yo le contesté que no. Luego ella me dijo que sí lo creía, pues según recuerdo, había perdido su perro hace poco.

Años mas tarde, con el Coqui (mi primer y único perro), comprendí a que se refería cuando me hizo esa pregunta. Nos apegamos a nuestras mascotas, les damos cariño, nos alegramos compartiendo momentos junto a ellos, pues son inocentes y luego, porque así es la vida, sufrimos con las pérdidas.

Ahora, sigo sin saber si tienen o no alma. Pero lo que sí creo es que… la vida no es una serie de combinaciones químicas o moleculares. La vida es algo extraordinario, algo maravilloso y milagroso, pues todos los seres vivientes somos originados por el mismo impulso creador y somos guiados por el mismo impulso vital. De ahí surge mi respeto por la vida (de todos lo seres vivos). Por ello valoro la vida, por lo que es: algo extraordinario

.. y lo que también creo es que la muerte es parte de la vida. La muerte no es lo contrario a la vida, sino que es parte de la misma. Pues no existiría vida sin la muerte. Pues todos los seres vivos, somos producto de una vida anterior y su alimento es la vida misma. Entender esto, me costó, porque no es grato saber que la continuidad de la vida depende de que cada integrante tuviera fin. Pero es así, así es el orden de las cosas, y así es el orden en la naturaleza.
Pero así mismo, no me es indiferente la muerte.

Y esa es mi respuesta ahora. La vida es un milagro pero es finita (por lo menos en este mundo). Pero al fin de cuentas, lo que importa es el recuerdo de las buenas experiencias vividas. Los momentos buenos que pasé con mi perro, las enseñanzas de vida que aprendí (pues siempre se aprende) y el hecho de compartir caminar muchas cuadras juntos (paseándote). Y eso es lo importante.

Después de mas de 14 años, nos dejaste Coqui. Pero me consuela que tuviste una buena vida (no fue para nada una vida de perros). Por ello, te saludo y te digo Adios Coqui!
Guau, Guau!

coqui