Camioneros si, arquitectos no

La consecuencia de las devaluaciones

En una sociedad moderna (globalizada e informatizada), debería primar (parte superior de la escala de valores) el conocimiento, en vez del trabajo manual (los profesionales universitarios en vez del operario industrial). No son conceptos antagónicos, ya que aún hay muchas actividades manuales en los que no se requiere mucho conocimiento, pero éstas tienden a ser reemplazadas por máquinas o por trabajadores poco rentados.

Por eso, es mucho mas lógico suponer que las sociedades actuales cada vez mas, promueven actividades que generan o son generadas por el uso de la información y la creación de contenidos. Las actividades mas rentadas son las que socialmente tienen mas valoración social, ya sea porque sus funciones son mas importantes (abogado, médico) o porque sus resultados son mas codiciados (un cantante de rock o estrella de cine).

Pero que sucede cuando, aun en estas circunstancias, en este mundo post-moderno, prevalecen los valores contrarios? o cuando la escala está “al reves”?

Cuando lo que gobierna es el poder de la fuerza bruta (léase mafia), lo “políticamente correcto”, es el privilegio de la la ignorancia y el desprecio por el mérito, y cuyo resultado mas palpable es la distorsión de los valores de una sociedad, que pretende progresar.

Nuestros lideres sindicales “encarnan” muy bien esta última realidad. La realidad del uso (y abuso) de la fuerza bruta (bruta en mas de un sentido). Y logran lo que se proponen!

Lo que me refiero es que cuando una sociedad (los individuos en su conjunto) valora en términos de salario mucho mas a un camionero que a un profesional (educado en una universidad y con funciones mas importantes)… está optando por otra escala de valores (opuesta a la primera).

Y cual es origen de esta escala de valores contraria? muy sencillo: la cultura inflacionaria (a).

La inflación, es el síntoma de la no aceptación de la verdad, es el “imperio de la mentira”. Uno de los efectos obvios son los precios, incluidos los salarios (valoración social de un empleo).

En “esta realidad” el que emplea la fuerza, es el que prevalece… asi entonces, ¿que fuerza tiene un ingeniero o publicista? puede imponer algo? como se impone por la fuerza el conocimiento que posee o el fruto de su talento? con huelgas?

Por eso es que quiero desmentir un mito: la inflación perjudica a los asalariados. Mentira!, perjudica a “algunos” (a la mayoría) de los asalariados. A ciertos gremios los beneficia “un poco de inflación” (por lo menos a corto plazo). Estos gremios son los que pueden causar mas daño (cortar rutas, como los camioneros) o provienen de los sectores industriales protegidos (y beneficiados por las devaluaciones).

Pero como la mayoría de los empleos provienen de los servicios (servicio=salario) a menudo, y bien comprobado está, lo que sucede que luego de una devaluación: se ven distorsionados sus valores. No con respecto al valor antes de la devaluación (ej. con respecto al dolar), sino con respecto a los otros empleos.

Así, se empieza con la distorsión de los valores… los empleos que provienen del sector de los servicios (profesionales, comerciantes, artistas, maestros, empleados de oficina, etc.), son los que pierden mas. Y mucho mas a la larga, ya que a ser repetitivo el “ciclo devaluatorio”, cuando logran recuperar el estándar anterior… vuelta a empezar: otra devaluación.

Por último, uno puede elegir lo que sea, pero lo que no puede es eludir las consecuencias de lo que elige…

Es esta escala de valores un buen ejemplo a seguir para una sociedad que quiere progresar? a mi no me quedan dudas… NO.

notas: Este artículo (M’hijo el dotor), escrito por Fernando Iglesias, ejemplifica mucho mas claramente, el contraste entre estas dos escalas de valores.

(a) por supuesto que también influyen (tal vez mas) la falta de competencia (léase monopolios) y la aislación comercial de un país. Y aquí recalco algo: no es la educación el problema, es la falta de valoración social de la educación, que son dos cosas distintas.

Resultado de la perinola: no pregunte, no conteste, no se meta, callese!