Una de las tendencias que tienen los políticos gobernantes de este país, es la recurrente insistencia en no aprovechar las oportunidades de progreso o cambio, para dilapidarlas en esfuerzos inútiles. No me importaría, a no ser que esto tiene influencia tanto en mi, como en los demas ciudadanos (?) de este país. El resultado es muy comprobable: el ingreso per capita es el mismo ahora, que hace 30 años. Además, desde hace casi 60 años que la Argentina retrocede respecto a otras naciones.
Esta “política” me recuerda a la la fábula de “la cigarra y la hormiga“… En ésta se relataba como, en el verano, la hormiga era la que trabajaba y procuraba juntar todo el material posible (comida y abrigo), mientras la cigarra holgazaneaba y se burlaba del “trabajo arduo” de la hormiga. Claro, el clima en el verano era cálido, mas propicio para “el vivir bien”, no parecía adecuado trabajar bajo el sol. Pero eso, era la apariencia… las hormigas son muy trabajadoras, y lo hacen para sobrevivir, la vagancia no es una opción.
Y que es lo que muestra está fábula? es una simple descripción entre dos conductas posibles? no, porque las consecuencias de las dos conductas tienen una clara diferencia: la hormiga logra sobrevivir en el invierno, con la provisión de abrigo y comida recolectada, en cambio, la cigarra se muere de frío y lamenta el “tiempo perdido” que no ha invertido anteriormente.
Y esta es la conducta recurrente de nuestros gobernantes, a lo largo de varias décadas. Depender del clima (como ahora) y los recursos que la naturaleza provee. Pero cuando cambia la tendencia, no se hace otra cosa que lamentarse de nuestra “mala suerte” (si no es que le echan la culpa a otro).
Otra variante de los mismo es “la política del colchón“, a menudo asociada a las devaluaciones. Es parte de la misma historia, como no se quiere “arriesgar” y aplicar políticas que conduzcan al progreso del país, los políticos adoptan paliativos (o disfrazar la realidad), para evitar los requerimientos del crecimiento (esfuerzo previo). Es mejor “tirar la pelota hacia adelante”, devaluar la moneda (el colchón), no competir con el mundo, aislarse y repartirse la renta (la eterna lucha por la renta)…
Bueno, esto, hasta que se agote el colchón o venga el invierno… y vuelta a empezar (otro colchón).
Y así estamos como país, en el sube y baja (en realidad, estancamiento)… dependiendo de cuan “benigno” sea el clima (y el precio de la soja).
nota: he aprendido, que el desarrollo personal, no depende únicamente del esfuerzo individual, sino que hay factores “intangibles” como el crédito y la reputación, la seguridad, las conductas y escalas de valores comunes, la armonía y el reconocimiento social, que no tienen precio, y constituyen el entorno por donde tendrá que transitar ese desarrollo. Su valor es inmensurable y repercute en las posibilidades de cada individuo que habita cada país.
Esto significa que los gobernantes y la cultura de valores comunes, influyen concretamente en la vida personal de cada uno. Fijan un estándar y un marco en el cual, cada individuo se puede desarrollar. Es mucho mas dificultoso progresar cuando los gobernantes dilapidan las oportunidades de progreso del conjunto… casi seguro que pierden todos (bueno, menos los gobernantes).
Resultado de la perinola: mas de lo mismo…